Confiar

No somos conscientes pero nacemos con una confianza intrínseca que nos gobierna y gobierna todo en este universo.
Confiamos en que vamos a tener el oxígeno suficiente para respirar en el instante siguiente.
Confiamos en que nuestras células hagan el trabajo necesario para cerrar y sanar una herida.
Confiamos en que cada uno de los órganos de nuestro cuerpo ejerza su función debidamente. Que nuestro corazón bombee y oxigene nuestra sangre, que nuestros pulmones filtren aquello que respiramos… y así un sinfín de procesos que suceden sin que seamos conscientes ni si quiera de que están pasando constantemente en nuestra vida.

¿Entonces porque no confiamos en nosotros?
¿Qué nos ha hecho perder la confianza en un mundo donde todo está creado y funciona con una perfección inusitada?
¿Qué nos ha hecho dejar de dar un paso más aun sabiendo que hay suelo para sostener nuestros pies?

EL MIEDO.
El miedo nos hace retroceder, nos hace perder la confianza en nosotros y en esta inteligencia universal que lo rige todo. Nos hace creer que no formamos parte de ella y que estamos separarnos de todo y de todos.
Perdemos nuestra paz, empezamos a luchar, a pensar en la escasez, en que no voy a tener oxígeno suficiente para respirar, en que tengo que almacenar todo lo que pueda para sobrevivir.
Empezamos a no sentirnos suficiente, a compararnos, a intentar coger de todo y de todos para poder sobrevivir a pesar de saber que si lo reparto habrá para todos.

¿Estás aquí verdad?

Decide pues vivir en la abundancia, en el amor, en la confianza, en el respeto, en la unión. No esperes que nadie venga a salvarte o a solucionarte los problemas, deja de ser una víctima del mundo y empieza tú a ser el cambio que quieres ver en él. Vuelve a confiar en ti, vuelve a confiar en él.

“El mundo es un sitio, en el que tu forma de estar en él, cuenta para todo el mundo”

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