El dicho popular dice que “querer es poder”. pero siempre que quieres, entonces, ¿ puedes ?
Lo que nosotros creemos es que querer no es poder. Podemos querer muchas cosas pero solo con quererlas no significa que podamos tenerlas.  Normalmente cuando queremos mucho algo, no basta con ese deseo. Tenemos que actuar en consonancia hacia ese objetivo. Dar pasos. Aproximarnos.

Cuando salió el libro “El Secreto”, mucha gente criticó La Ley de la Atracción. Mucha gente se quedó en “sólo con desearlo e imaginarlo, no se hace real”.
Está claro. Somos conscientes de que no tenemos una lámpara mágica que tan solo con frotar, nuestros sueños se hagan realidad. Sin embargo, querer, es el primer paso. Querer mucho algo, te pone en posición para moverte. Cuando algo no te interesa lo suficiente, no te motiva a tomar acción. Por lo tanto querer algo, es sin duda, imprescindible para trazar el camino hacia conseguirlo.

¿Y entonces después de querer qué? después debemos actuar. Salir de nuestra zona de confort, dar pasos quizá arriesgados, distintos a lo que hemos hecho hasta ahora. Experimentar, aprender, crecer. Y es ahí donde querer se convierte en poder.

Siempre que quieres algo… ¿puedes?

Seguramente no sea siempre así. Todos queremos muchas cosas, quizá ahora mismo estás pensando “yo quiero mucho, mucho, pero mucho, ser millonario. Y oye, no puedo”. Bueno, querer es el primer paso. Tomar acción es el siguiente ¿estás actuando en la linea de hacer una gran fortuna? Este sería un tema a trabajar largo y tendido, ya que muchas veces creemos que nuestras acciones son totalmente enfocadas en lo que queremos conseguir y cuando revisamos bien el caso, con un poco de distancia y objetividad, nos damos cuenta de que para nada es así. Nuestros pasos en realidad dan vueltas y vueltas dentro de nuestra zona de confort y casi siempre obtenemos los mismos resultados de siempre.

Pero aun cuando estás dando pasos y tomando acción en buena dirección ¿siempre se consigue lo que uno quiere?

No. No siempre querer es poder. Muchas veces no podrás tener aquello que quieres. Y aquí viene una idea muy importante a tener en cuenta y es “saber manejar efectivamente tus expectativas”.

Evidentemente, cuando emprendemos un viaje, un negocio o una relación (o cualquier otra cosa que marquemos como objetivo), nuestras expectativas, si estamos bien encaminados, serán de éxito y de consecución del objetivo ¿no?

Nos imaginaremos a nosotros mismos llegando a la linea de meta y ruidosos aplausos y vítores de fondo.

Es logico tener este tipo de expectativas. Pero cuando estamos en medio del camino y nos damos cuenta de que querer, en este caso concreto en el que nos encontramos, no va a ser poder. Debemos manejarlas mucho mas efectivamente.

Antes de nada ¿qué es una expectativa?

Una expectativa es lo que se considera más probable que suceda. Una expectativa, que es una suposición centrada en el futuro, puede o no ser realista. Un resultado menos ventajoso ocasiona una decepción, al menos generalmente. Si algo que pasa es completamente inesperado suele ser una sorpresa.

Por lo tanto, nuestras expectativas, de alguna manera, son lo que esperamos que suceda. Es lo que entendemos como “lo más probable”. Por eso, cuando vemos que no es tan probable conseguir determinado objetivo, debemos rediseñarlas.

Por ejemplo, si estás a punto de irte de viaje y todas tus expectativas están puestas en llegar a tu destino en 8horas de avión y acudir a una fiesta que empieza justo 2h después de tu llegada. Es aconsejable, que en el momento en que te avisan de que hay un retraso en la salida de tu vuelo de más de 3h, empieces a plantearte que no vas a llegar a tiempo a esa fiesta. Tus expectativas en cuanto a los planes que habías ideado en tu mente, han de reprogramarse.

También puedes frustrarte, puedes enfadarte, puedes decepcionarte, puedes ponerte nervioso, llorar, gritar, tirarte al suelo… Pero… ¿algo de eso hará que llegues antes? ¿verdad que no?
Entonces es mejor pensar en soluciones. Idear un plan B.

¿Y si el plan B también falla?

Entonces vamos a por el C. Y aun te quedan muchas más letras en el abecedario.
Al margen de cuantas veces lo intentes, si alguna vez decides rendirte porque crees que es lo mejor. También es importante saber desapegarse de ese resultado, de ese objetivo y no quedarte enganchado a algo que no te da resultados ni suma a tu vida.

¿cuándo es el momento de soltar un sueño?

Eso sólo puedes saberlo tú. Habrá un momento en el que verás que ya no te compensa seguir dando pasos hacia ese objetivo. Quizá incluso haya otros objetivos que te llamen más. Ese es el momento de renunciar a ese sueño e ir a por otra cosa.

Es importante no perder la vida detrás de un imposible con todos los posibles que hay.