Quizá hayas oído algo acerca de las personas tóxicas. Puede que incluso seas capaz de identificar a diferentes tipos de estas personas en tu vida. Nosotros definimos a una persona tóxica de una forma resumida y muy concreta: es aquella que no suma a tu vida.

Las personas tóxicas son aquellas a las que si les cuentas algo sobre un sueño que tienes te desanimarán con frases tipo “por soñar que no sea…” “si claro… y yo quiero un millón de euros también… pero la vida es así” etc…

Son personas que si necesitas desahogarte porque te ha pasado algo malo, seguramente, en vez de animarte o consolarte, acabarán contándote por qué lo suyo es mucho peor “y no se queja tanto”.

Son personas que quizá tendrán una tendencia a sabotear tus relaciones. No importa si le hablas de tu pareja de toda la vida, de la amiga que tienes en el trabajo o si estás soltera y le hablas de ese chico que has conocido por internet. Siempre será algo negativo lo que te dirán: “no te fíes” “ten cuidado” “yo que tú no iría con esa persona” “me da mala espina”.

Si organizas una fiesta en tu casa, acudirán encantados pero ¿sabes que? oirás comentarios del tipo “podrías haber hecho también esto o aquello” “esto no te ha quedado muy bien, no?” “no estuvo mal pero claro… podrías haberlo hecho mejor” “fulanito hizo una fiesta hace poco y él sí que lo hizo bien”

Piensa que es una persona que ve de forma negativa la vida. Se enfoca en aquello que está mal a su parecer o que podría ir mal (remotamente) o que en un universo paralelo él/ella haría mejor que tú (ya que en este universo bien que se queja y te critica pero no lo hace mejor que tú, ya que quizá ni siquiera lo intenta).

A grandes rasgos podríamos definir a las personas tóxicas así:

  • Personas que hablan mucho de si mismas. El nivel de empatía es bastante bajo. Siempre lo que les ocurre a ellos es peor o más importante que lo que te pase a ti.
  • La queja está muy presente en su vida, en sus conversaciones e incluso en su forma de hablar.
  • Asumen el papel de víctima con demasiada facilidad. En ocasiones con el fin de llamar la atención.
  • Exceso de crítica hacia los demás, hacia situaciones y hacia la vida en general.
  • Les falta autocrítica. Pueden pensar que todos van contra ellos, pero no se plantean sí no serán ellos quienes van al revés.
  • La envidia y los celos tienen más poder en ellos que la alegría por el otro o el amor incondicional.
  • Son personas que no son felices. Su actitud y su forma de ver la vida no les permite la felicidad (aunque está en su mano cambiarlo)
  • Puede que la persona tóxica esté agotada por sus propios pensamientos negativos y su tóxica conversación interna.
  • Les cuesta mucho reconocer sus propios errores y suelen estar a la defensiva.

Quizá mientras leías estas líneas te han venido algunas personas que conoces a la mente… pero lo que queremos proponerte es que des un paso más y te preguntes a ti mismo: ¿eres tú una de esas personas tóxicas?

Intenta imaginarte que sales de tu cuerpo y te elevas un poco. Consigues verte desde una distancia prudente. ¿Cómo te ves? ¿eres la clase de persona a la que irías a contarle algo emocionante que te ha pasado? ¿eres la clase de persona a la que pedirías consejo sobre algo? ¿eres la clase de persona a la que pedirías ánimos y motivación? ¿optimismo y positividad? ¿confianza y valor?

Las personas tóxicas no suelen motivar, sino que son más bien “pilotos que te hacen aterrizar forzosamente en tierra cuando empezabas a volar”. No hablamos de realistas, de personas prudentes o cuidadosas que se preocupen por ti y te adviertan por tu bien y tu seguridad. Hablamos de personas que no se atreven a cumplir sus sueños, no se atreven siquiera a plantearse tener sueños. E intentarán por todos los medios, cortar las alas a todo aquel que esté cerca para sentirse un poco mejor.

No son malas personas, simplemente han aprendido eso de la vida y se han conformado. Por supuesto que se puede desaprender. Se pueden realizar nuevos aprendizajes y abrirse a la vida, a soñar, a intentarlo… a tener nuevos objetivos y a no darse por vencidos hasta lograrlos.

¿Qué hacer si has descubierto a un tóxico en tu vida?

Si has descubierto a alguna persona o personas tóxicas en tu vida es importante que tengas en cuenta esta condición cuando quieras contar algo que te ha pasado, cuando estés emocionado por algo o cuando quieras hacer algo fuera de tu zona de confort por alcanzar tus objetivos. Puedes intentar hacerle tomar conciencia de esto cada vez que te suelte una de sus “perlas”. O cada vez que te hiera con sus comentarios o sea negativo en cuanto a algo que has hecho o quieres hacer. Puedes incluso sentarte tranquilamente y hablar con esa persona, ver qué le ocurre, qué puedes hacer por ayudarle, ver qué necesita y estar ahí para él/ella. Si todo lo anterior no funciona, también puedes plantearte el alejar a esa persona de tu vida.

Cuando alguien no hace más que restar a tu vida, es tu deber apartarla de ti.

Escoge bien a tus compañeros en el camino de alcanzar tus sueños.

Escoge a aquellos que cuando tropieces no te digan con una sonrisa de superioridad: “te lo dije”. Escoge a los que te tiendan la mano, te ayuden a levantarte y te digan “venga, ¡inténtalo una vez más! ¡tú puedes!”.

Cuando aparezca una oportunidad nueva en tu vida, una experiencia nueva, un trabajo nuevo, una persona nueva… no acudas a quien te diga que no te puedes fiar, que tengas cuidado o que “esto siempre sale mal”. Acude a quien te acompañe y te pregunte “¿qué necesitas? ¿cómo te puedo ayudar? ¡vamos a por todas!”

Revisa que no seas tú esa persona tóxica que no suma en la vida de los demás

No dejes que tus fracasos nublen tu juicio. No quieras que todos a tu alrededor fracasen para sentirte mejor. No envidies a quienes dan pasos por conseguir lo que quieren.

No critiques a quienes se equivocan por el camino, al menos ellos lo están intentando.

Procura recuperar la confianza en ti mismo, en la vida. Ilusiónate por proyectos nuevos y ve dando pasitos para alcanzarlos. Vuelve a ser esa persona que se creía capaz de alcanzar sus sueños y que sumaba en la vida de los demás.
Siempre estamos a tiempo de cambiar, de aprender, de mejorar y de ofrecer nuestra mejor versión. No te conformes con esta versión negativa y algo amargada de ti mismo. Recupera tu ser más confiado, más empático, más agradable, más correcto, más optimista… y conviértete en esa persona a la que acudirías para celebrar un éxito o animarte tras un fracaso.

No dejes que nadie se vaya de tu vida sin ser mejor que cuando llegó.