Ilustración de @lauraamo

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Por fin llegamos casi a lo más bajo, solo nos falta un piso más para llegar al sótano. Sofía nos cuenta, a medida que va recordando, que en aquel entonces tuvo que pasar por una experiencia que la sobrepasó.

Ésta fue la pérdida de un ser muy querido. Tan sólo tenía 10 años y no se sintió preparada para superar las emociones que la llevaban marea adentro en una fuerte corriente de tristeza, dolor y pérdida.

 

Llegados a este punto confirmamos que el problema no está en subir hacia lo más alto, sino en que, efectivamente, hay un monstruo en el sótano. Y, sin duda, éste controla su ascensor y no la deja subir a donde ella quiere. No hemos dudado de ella en ningún momento, pero es que ahora mismo, con lo que nos cuenta, nos ha quedado más que confirmado que es así.

 

El siguiente día le traemos un chaleco especial para protegerse del Monstruo. También le damos unas pócimas mágicas que hemos preparado especialmente para ella, para protegerse de él llegado el momento. Ella nos sorprende con un palo afilado que trae por si ha de luchar ¡Es una valiente! Y está dispuesta a enfrentarse a él sea cómo sea. Nos hace sentir muy orgullosos y admiramos profundamente su actitud. ¡Ojalá se viera como la vemos nosotros! Sería capaz de bajar sola a las profundidades de la tierra.

 

Pero nos ha llamado y estamos aquí para acompañarla. Así que esperamos a que Sofía se arme de valor, se prepare y decida por si misma que bajemos juntos al sótano. Esta es la única manera de poder desbloquear los botones que nos llevarán juntos a lo más alto de su edificio.

 

Sofía ahora es diferente. Ya no es una niña. Ha crecido, se ha hecho una mujer fuerte, valiente, decidida, emprendedora… Sin duda, ahora sí que está preparada para bajar y mirar a los ojos a su peor miedo. Aquel que la aterrorizó cuando era una niña y no fue capaz de superar. Ella no se da cuenta de lo capaz que es, de todas las posibilidades que hay en ella, pero nosotros la ayudamos a recordarlo. A tomar conciencia de su poder, que es tan inmenso o más, que sus miedos. Nosotros creemos que más, pero ella aun no lo sabe. Ha de verlo por si misma.

 

Cuando ella está preparada y decidida, nos lo dice. Equipados, preparados y armados para la ocasión subimos juntos al ascensor. Ella respira hondo un par de veces con los ojos cerrados y finalmente le da al botón de más abajo sin titubear. El ascensor comienza a descender y bajamos los tres juntos en silencio. El ascensor baja lentamente un piso y otro y otro… Mientras vamos bajando todos tenemos cierto miedo a lo que nos encontraremos. Ella está temblando porque sabe bien que se trata de un monstruo fuerte y aterrador, ahora lo recuerda perfectamente de cuando tenía 10 años, aun puede sentir el miedo que pasó con solo cerrar sus ojos.

Nosotros no tenemos tanto miedo porque estamos acostumbrados a lidiar con ellos aunque no sabemos cómo será de grande este monstruo pero estamos a punto de descubrirlo. Lo que sí estamos es nerviosos porque deseamos estar a la altura de las circunstancias y superarlo junto a ella. Por eso vamos armándonos de valor mientras descendemos a su lado y nos preparamos para todo lo que pueda pasar.

 

Cuando llegamos al sótano, Sofía nos da la mano antes de salir. Se la presionamos levemente para que sepa que estamos con ella y nos miramos los tres a los ojos para comprobar que estamos preparados. Hacemos un gesto afirmativo cada uno y salimos juntos del ascensor. Inspeccionamos el sótano con la mirada en busca de un monstruo aterrador y lo que encontramos nos desconcierta tanto o más que a la misma Sofía.

… Continuará…

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Ilustración de @lauraamo