Las creencias limitantes están en ti. Ten por seguro que cuando quieres cambiar un hábito, una forma de pensar, una forma de actuar, una manía o incluso superar una adicción, la primera barrera que te encontrarás será la que está formada por tus propias creencias.

Las creencias nos ayudan a entender el mundo en el que vivimos. Es nuestra forma de conocer y entender lo que sucede en nuestra vida. Son nuestro mapa mental, parte de nuestra estructura de pensamientos. Es por esto que son tan importantes y tienen tanto peso en nosotros.

¿Son malas las creencias? ¿son todas limitantes?

Para nada. Nuestro sistema de creencias no es malo ni tiene tampoco porque ser limitante. Nuestro sistema de creencias se forma desde que nacemos, a lo largo de nuestro crecimiento y durante toda nuestra vida.

Todo ese sistema de creencias nos ayuda a entender el mundo, nos ayuda a no tropezar dos veces con la misma piedra (aunque a veces tropecemos igual), nos recuerda que si nos acercamos tanto al fuego, nos va a quemar. Nos dice lo divertido que es pasar tiempo haciendo aquel hobbie que tanto nos gusta, nos define, nos describe, nos posiciona. Nos hace votar un partido u otro. Nos hace comer unos alimentos en vez de otros. Nos protege, nos cuida, nos defiende.

Las creencias son algo así como verdades absolutas para nosotros debido a que se forman a causa de repeticiones. Cuando tocas 4 veces el fuego con tus manos y te quemas las 4 veces, tu cerebro almacena esa información y la convierte en una clara creencia “el fuego quema, no volver a poner la mano encima”.
O “reír con tus sobrinos es algo que te produce una inmensa felicidad, repetir siempre que puedas”.
Son como post-it mentales que van llenando una pared en nuestro subconsciente y se relacionan unos con otros formando una estructura que nos hace ser la persona que somos.

Que estés aquí leyendo esto, es asimismo una demostración de tu sistema de creencias. Algo te ha hecho buscar información en internet o seguir cuentas que te aportan algo. Destinar tu tiempo a leer sobre aquello que te interesa o crees que servirá para tu desarrollo. Si tu creencia fuera distinta, por ejemplo “en internet no encuentro nunca nada de utilidad” seguramente no estarías leyendo esto.

Si son buenas para mi ¿Por qué iba a querer cambiar una creencia?

Seguramente en algún momento has querido tomar una acción nueva o distinta, arriesgada o fuera de lo normal en tu trayectoria. Y aunque querías realmente hacerlo, todo tu sistema se ha puesto en alerta y te ha dicho que NI HABLAR.

Por ejemplo, en nuestro taller “Encuentra el Amor” muchas veces los participantes tienen una creencia muy grande parecida a esta: “tener pareja siempre acaba mal” o a esta: “las veces que has confiado en alguien y te has abierto emocionalmente a esa persona, te ha hecho daño”. Estas creencias se han formado por experiencias repetitivas que han vivido. A veces ni siquiera las han vivido ellos, pero sí su entorno más cercano, su familia, sus amigos, un compañero de trabajo, todos los libros que leen, las series que ven, las noticias en las que se fijan…

Basta con que en tu mente ese pensamiento haya pasado varias veces “qué mal sale eso de confiar en alguien que no conoces”, “cuánto daño hace esto de enamorarse”.
Y ¡voilá! tenemos una creencia. “enamorarse es sufrir”, “enamorarse es malo para ti”.

¿Qué ocurre?, que pasan los años y esa persona no consigue conectar con nadie, empieza a conocer a alguien y algo falla, algo sale mal. Empieza a desconfiar o se desilusiona o empieza a pensar que no es lo que realmente quería. En cualquier caso, se da cuenta de que algo no va bien. Es en ese momento en el que hay que revisar las creencias que le tienen.

“Tu tarea no es encontrar el amor, es encontrar dentro de ti todas las barreras que has construido contra él”

RUMI

¿Cuándo es una creencia limitante?

En el momento en que una creencia pasa de ser de utilidad para ti a convertirse en una barrera interna que no te deja avanzar, es cuando se ha convertido en una creencia limitante.

Sigamos con el ejemplo “enamorarse es sufrir”. Seguramente esta creencia te ha servido como protección durante un tiempo. De alguna manera ese sistema de pensamientos que has tenido te ha llevado a pensar que era mejor para ti no volver a enamorarte.

Su objetivo estaba muy claro: Evitar que sufras.

Por eso nada más conocer a alguien o intentar empezar una relación, algo ha salido mal. Han aparecido excusas en tu mente, miedos, te has desilusionado, has empezado a desconfiar sin motivos, has dejado de poner interés o incluso has saboteado la relación sin ser consciente de ello.
Tu creencia, en este caso limitante, estaba constantemente recordándote (aunque de manera inconsciente) que enamorarte no era una buena idea y que debías huir de esa situación.

Cuando conscientemente decides darle una oportunidad al Amor y superar tus miedos o arriesgarte a que salga mal y a acabar sufriendo (cosa que puede pasar, claro, como también puede no pasar nunca más), es cuando esa creencia ya no te sirve. Ya no te ayuda. Tan sólo te limita.

¿Cómo me deshago de ella?

Esta es la pregunta del millón. Cuando tomas consciencia de que hay ciertas creencias en tu sistema que tan sólo te limitan, llega el momento de cambiarlas, de deshacerlas, de darles al botón “Off”. ¿Y eso cómo se hace?

Hay muchas formas de hacerlo. Sin duda, tomar consciencia es el primer paso ya que cuando tomas consciencia de esto, es como si entraras en esa habitación donde tu mente va enganchando post-its en las paredes formando unas redes de pensamientos, creencias, recuerdos, opiniones, aprendizajes, experiencias… y pudieras pararte frente a ella y contemplarla. El siguiente paso es localizar el post-it que te interesa, ese que pone “enamorarse es sufrir”.

Para encontrarlo, basta con hacer un poco de introspección, meditar, preguntarte cosas, buscar en ti las respuestas. Siempre puedes pedir ayuda y hacer algunas sesiones con un Coach personal o cualquier otro terapeuta en el que confíes.

Una vez la hayas localizado lo siguiente que puedes hacer es cuestionarla:

  • ¿realmente enamorarse es sufrir?
  • ¿esto siempre se cumple?
  • ¿es esto una verdad absoluta?
  • ¿me sirve ahora mismo tener esta creencia?
  • ¿me está ayudando o me está limitando?
  • ¿En qué me beneficia pensar así?
  • ¿En qué me limita?

Empezar a preguntarte cosas sobre ella es tomar el post-it en tu mano y mirarlo. Decidir realmente si quieres seguir teniéndolo enganchado en la pared o si por el contrario, más te vale tirarlo a la papelera de reciclaje.

En el momento que decidas tirarlo a la papelera para poder tomar acciones distintas en tu vida que ya no se rijan por esa creencia, lo que has de hacer es iniciar un proceso que te permita sustituir el post-it por otro. Podrías empezar por uno provisional escrito a lápiz que diga “ENAMORARSE… PUEDE ESTAR BIEN”

Por lo que ese post-it de momento, quedará “en revisión” hasta que puedas formar uno nuevo basado en tus experiencias.

Ese nuevo “post-it” es como una declaración que te haces a ti mismo. No es mala idea escribirla en un papel, en el espejo del baño o en las notas del móvil y así tenerla bien visible. Tenemos que grabar esta nueva información y cómo ya sabéis, la repetición es una buena forma. Pero no basta con repetir una frase como si fuera un mantra. Repetir como un lorito no basta para tu mente. Debes experimentar esa repetición para que tu cerebro empieza a pensarse seriamente el cambio de creencia que le estás pidiendo. Aquí viene la visualización.

¿Qué es la visualización?

La visualización es un arma muy muy poderosa. Es una herramienta que una vez pruebes, usarás siempre que quieras y podrás ver por ti mismo el gran poder que te otorga.

Visualizar es simplemente imaginar aquello que quieres (ojalá fuera algo simple). Pero no basta con imaginarlo mentalmente, sino que realmente has de SENTIRLO.

Todos los progresos personales empiezan con un cambio en las creencias. Así pues, ¿Cómo cambiamos? La forma más efectiva consiste en conseguir que el cerebro asocie un fuerte dolor con la antigua creencia. Debe sentir, en lo más profundo de sus entrañas, que esa creencia no sólo le ha costado dolor en el pasado, sino que también se lo está produciendo en el presente y que, en último término, no le producirá más que dolor en el futuro.

Tony Robbins

Nuestra imaginación con los años ha ido perdiendo agilidad. No tienes ahora la misma imaginación que cuando tenías 5 años ¿verdad?

¿te recuerdas con 5 años?

Quizá imaginabas que tu armario era una nave espacial. O que tu cama era una barco pirata. O que subirte a una mesa era como estar en un escenario frente a miles de fans. O que ponerte un disfraz era convertirte en alguien nuevo. ¿recuerdas lo poderosa que era tu imaginación?

Pues ese tipo de imaginación es la que debemos recuperar. Debes poder imaginar aquello que quieres conseguir, en este caso abrir tu corazón al Amor. Para ello, puedes sentarte cómodo en el sofá, cerrar los ojos e imaginar cómo sería estar enamorado. Cómo te sentirías, cómo hablarías a la gente de ello. Qué canciones escucharías en tu Spotify. Qué ropa te pondrías para salir. Qué clase de sonrisa tendrías al despertar. Qué sensaciones nuevas aparecerían en tu vida. Cómo sería un día normal en tu vida estando muy enamorado.

Piénsalo, imagínalo, siéntelo… haz que imaginarlo sea tan real que hasta puedas notar un cosquilleo en tu barriga.

Esta sesión de visualización, para tu mente, es como una vivencia real. Es como si lo hubieras verdaderamente experimentado. Lo guardará como un recuerdo. Cuánto más imagines, visualices, recuerdes tu frase-mantra y hagas vívido ese pensamiento que quizá ha derivado ya en “ENAMORARSE ES BUENO”, antes se creará ese nuevo post-it que ocupará un espacio en la pared de tu red mental.

“La solución es que el cerebro no hace diferencias entre lo que ve y lo que imagina porque las mismas redes neuronales están implicadas; para el cerebro, es tan real lo que ve como lo que siente”

Joe Dispenza (bioquímico y doctor en medicina quiropráctica)

Cuando hayas repetido diferentes veces esa experiencia, finalmente habrás conseguido crear una creencia nueva sustituyendo a la anterior.

Pero no te creas que el trabajo ha terminado aquí. Has creado un nuevo Post-It,si. Ocupa un lugar clave en tu red de pensamientos, pero tu mente quiere acabar de comprobar que esto es verdad. Este es el momento de afianzarla. Ahora toca ACTUAR.

¿Cómo puedo actuar conforme a mi nueva creencia?

Seguramente a medida que practiques la visualización, imagines situaciones donde esa creencia nueva se hace evidente y recuerdes siempre que puedas “tu frase”, cada vez vaya teniendo más peso en tu mente. Pero de nada habrá valido todo esto, si alguien te pide una cita y sales corriendo.

Tu mente descartará todos los cambios que llevas tiempo intentando efectuar y recuperará el post-it de la papelera de reciclaje antes de que llegues a casa y te des cuenta de que has vuelto a huir.

Por eso es muy importante que tu ACCIÓN vaya totalmente acorde con tu nuevo sistema de pensamientos. Si alguien te propone una cita, en vez de caer en tu miedo habitual, en tu desconfianza, en tu agobio o en la pereza que te da empezar nada con nadie, lo que debes hacer es pensar. Pensar antes de actuar. Antes de decidir.

“¿Cómo actuaría alguien que en su mapa mental pone ENAMORARSE ES ALGO BUENO?”

Esta pregunta te dará la clave. La respuesta es una pista de cómo debes actuar. Seguramente, una persona que piense así, aceptaría la cita. Es más, no esperaría a que se la propongan, sería proactivo. ¿Cuando algo es bueno para ti, no vas tú mismo a por ello? Entonces la respuesta que debes dar es un “SÍ ¿cuándo quedamos? :D”

A medida que tus ACCIONES se repitan siempre acordes al post-it ENAMORARSE ES BUENO. Ese post-it pasará a ser un post-it que ha dejado de estar en revisión, para grabarse a fuego y sustituir definitivamente al anterior.

Así es como podemos cambiar nuestras creencias. Así es como tomamos el control sobre nuestra vida. Así es cómo te vamos a acompañar a cambiar tus creencias limitantes si deseas un acompañamiento en este bonito proceso de rediseñarte desde tu interior.